A menudo los medios de comunicación confunden a los ciudadanos con poca cultura financiera, identificando una subida de precios con la inflación. Inflación y subida de precios no son lo mismo. Mientras que toda inflación hace que los precios suban, no toda subida de precios es sinónimo de inflación.

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La bolsa sube cuando hay inflación, pero no confundamos términos.

No me cansaré de repetir, que los mercados funcionan mediante la ley de oferta y demanda. Oferta que se expresa a través de la producción de cosas y demanda que se expresa a través del dinero.

Los precios pueden subir y subirán si la demanda no está satisfecha con la oferta, en este caso el mercado está enviando una señal a los productores, incentivándoles a producir más subiendo sus márgenes de beneficios.

La bolsa no es una excepción, las empresas en sectores con futuro, que estén creciendo y tengan buenos márgenes de beneficios, acabarán subiendo porque a ellas se dirigirá la demanda, pero…

…los precios también pueden subir por causa de la inflación, y la inflación no es otra cosa que…un fraude. Una expropiación de tu esfuerzo y vida dedicados a generar unos ahorros.

Veámoslo con una historia: 

Supongamos que encuentras un grupo de personas con hijos pequeños y decidís intercambiar favores.

Un día tú haces de canguro y los padres que han dejado a tu cuidado sus niños te dan un “ticket” ,que tú podrás intercambiar por el mismo favor, con cualquier otra persona del grupo, pero no necesariamente con las mismas personas, a las que hiciste previamente el favor.

El grupo (mercado de intercambio de servicios de cuidado de niños) puede llegar a establecer un precio más alto para los “puentes” porque la demanda es muy alta (todos quieren irse de relax) y la oferta baja(nadie quiere quedarse en casa). De esta manera, los puentes se remuneran con dos tickets en lugar de uno, porque tienen “más valor”. Es la ley de oferta y demanda en acción, más demanda y menos oferta…precio más alto.

Pero puede ocurrir que algún miembro “corrupto” se junte con otro (en la corrupción siempre hacen falta un mínimo de dos que se beneficien mutuamente a costa de “otros”) y decidan intercambiarse entre ellos “tickets” falsos.

Estos tickets falsos entran en el mercado sin que realmente haya habido una contraprestación real por ellos. De esta manera los “corruptos” acabaran beneficiándose gratis del sistema.

Sin embargo, con el tiempo ocurrirá una cosa… y es que el mercado acabará por reconocer esto. Podría pasar que nadie quisiera ya dar sus servicios si el ticket está firmado por los “corruptos”. Pero….¿qué pasa si los tickets son irreconocibles, porque todos son iguales? (como pasa con el dinero).   En este caso la gente dejaría de confiar en el sistema y abandonaría el uso de tickets (crisis de una divisa). ¿Y qué pasaría si por ley están obligados a aceptar estos tickets? En este caso los precios subirán. Las personas empezarán a pedir por sus servicios más de un ticket, y el mercado al completo acaba “corrompiéndose”.

Pero ha ocurrido algo muy grave: aquellos que ahorraron sus tickets al principio y no los han gastado aún, ven cómo ahora necesitan , por ejemplo, dos en lugar de uno, para que alguien se quede con sus niños. Nadie les devuelve el servicio que prestaron. ¡ Les han robado su esfuerzo anterior !

Así es exactamente como la inflación hace que suban los precios. Los que empezaron a emitir tickets falsos son los que se beneficiaron…hasta que el mercado acabó reconociendo su truco.

En los mercados financieros ocurre algo parecido. Cuando los bancos centrales deciden darle a la máquina de imprimir billetes, esos billetes nuevos no llegan a toda la sociedad a la vez. Sino que se van expandiendo progresivamente por la economía. Por donde pasan, los precios subirán. Por eso, puede ser que no haya “inflación oficial”, medida por el IPC. Pero la habrá, más tarde o más temprano.

Los bonos y la bolsa, suelen ser los primeros beneficiados cuando se imprimen nuevos billetes. Hoy todo el mundo habla de la burbuja de los bonos ¿te suena no?.  El dinero va primero allí, y después de un largo trayecto acabará llegando a la economía real. Por eso vigilar la verdadera inflación, la “impresión de billetes” por el banco central, es vital para conservar el poder adquisitivo. Cuando la detectes, cambia tus “tickets” (dinero) por otros (bonos y bolsa) que conservarán su valor.

El fraude no termina ahí, porque también se producen una serie de efectos “secundarios” como plusvalías en los activos que no son reales pero sí se gravan con impuestos, por lo que el fraude al ahorrador puede ser doble.