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¿Quiénes viven de la bolsa? 

Charlatanes, Profesionales de la bolsa e Inversores.

Ya somos conscientes del terreno que pisamos. En la primera y segunda parte de esta serie, hemos podido analizar en bastante detalle, las principales cuestiones clave que debemos hacernos si queremos vivir de la bolsa, y que podemos resumir en:

 

  • ¿Cuáles son nuestros objetivos de beneficios?
  • ¿Cómo calcular el capital necesario para conseguirlos?
  • ¿Cuáles son las principales amenazas a las que nos enfrentamos?

La sociedad en la que vivimos, con su fuerte especialización del trabajo, hace que prácticamente nadie pueda subsistir de manera autosuficiente. Necesitamos de los demás para poder conseguir alimentos, ropa, vivienda, transporte y un sinfín de otros productos.

Como nosotros mismos estamos muy especializados en lo que ofrecemos al mercado, es absolutamente necesario vender nuestra producción/trabajo a otras personas. Para hacerlo, debemos vender nuestros productos o nuestros servicios (tiempo). Podemos ser los mejores de nuestra profesión, pero si no nos conoce nadie, lo vamos a tener muy difícil.

 

Esta sociedad, también está saturada de falsas esperanzas, porque a menudo la necesidad que tenemos de vender nos lleva a prometer resultados ilusorios. Para algunos lo importante es conseguir un cliente a cualquier precio. Para otros el estrés laboral al que está sometida la mayoría, y la falta de libertad de elección que ocasiona el endeudamiento generalizado en el que nos encontramos, hace que soñemos siempre con algo mejor.

Buscamos una manera de liberarnos de nuestras cadenas. Y en nuestra desesperación, escuchamos a cualquiera que nos regale los oídos con falsas esperanzas.

Por regla general, podemos describir este estado de ánimo de muchas personas de las siguiente manera:

  • Debido a que no me educaron financieramente en mi juventud, incurrí en deudas.
  • Por miedo a no poder pagar las deudas, trabajo en algo, aunque no me guste.
  • Por miedo a no encontrar un trabajo mejor, me conformo con lo que tengo.
  • Debido a mi insatisfacción, causada por la falta de libertad, sueño con un mundo mejor.
  • Debido a todo lo anterior, escucho a quién me quiere vender esperanza.

La esperanza, dicen que siempre hay que venderla, pero nunca comprarla. El que la compra, si no lleva cuidado, normalmente cae en manos de charlatanes.

Los charlatanes viven de vender esperanza y la bolsa ofrece un sueño perfecto para venderla.

Los charlatanes viven de la bolsa….

Te prometen que obtendrás fabulosos beneficios. Que con muy poco dinero puedes invertir desde casa y hacer una fortuna. ¡ Vas a ser rico, es muy fácil !. 

Te muestran bonitos gráficos de acciones que multiplicaron por treinta su precio. Cómo puedes apalancarte (endeudarte) hasta cien veces operando en divisas. Te venden libros llenos de palabras vacías. Que no te enseñan a operar, sino a soñar. Con sólo treinta minutos, cuando vuelvas del trabajo, podrás hacer una fortuna. Esta esperanza se compra a través de libros, cursos, sistemas automáticos con increíbles curvas de beneficios, asesoramiento en chiringuitos financieros, etc.

Los charlatanes son muy agresivos con las técnicas de venta que utilizan.

Charlatanes han existido siempre. Por desgracia,en los sectores en los que la gente está peor educada, y más  dispuesta a comprar esperanza, abundan más que en otras parcelas.

La bolsa, y todo lo que rodea a la inversión, es uno de esos sectores en los que la gente no está educada y los charlatanes abundan.

La falta de educación hace que se perciba como que uno obtiene algo sin trabajar, lo cual atentaría sobre las leyes más fundamentales de la propia naturaleza. Para ganar, hay que trabajar. Quizá no requiera un esfuerzo físico, pero sí uno intelectual.

Nuestro estado de desesperanza nos lleva a pensar que leyendo un libro, haciendo un curso de fin de semana, estaremos preparados al lunes siguiente para iniciar nuestra carrera como profesionales de la bolsa. El resto de la historia suele ser…soportar grandes pérdidas y finalmente desesperanzarnos aún más.

 

Los profesionales de la bolsa, también viven de ella…

Existen personas muy formadas, con muchos años de experiencia, que viven de la bolsa …pero no de los  rendimientos que su propio capital obtiene en bolsa. Esto a veces, supone para ellos un complemento.

Saben que deben construir una base de capital muy importante para poder vivir de ese capital.  Mientras lo hacen, viven de gestionar el dinero de otras personas, de asesorarlas, de gestionar fondos de inversión, de trabajar para empresas del sector, y también de impartir formación, escribir libros, etc.  Son personas serias, honradas y trabajadoras. Conseguir un capital importante puede durar décadas, en función de la capacidad de ahorro, de la capacidad de venderse a uno mismo, de darse a conocer, de tener los contactos adecuados, etc.

Los profesionales de la bolsa se enfrentan a la dificultad de ser confundidos con los charlatanes. A menudo son personas muy instruidas, tienen verdadero respeto por la inversión y asesoran a sus clientes correctamente. Pero sus métodos de venta no son tan agresivos. No prometen altos beneficios, sin riesgo ni esfuerzo.  Son conscientes de las grandes trampas emocionales a las que se enfrentan los inversores. Pero por desgracia, no pueden convertirse en el cliente y en las emociones de éste. Por ello, no siempre son capaces de conseguir que el cliente obtenga una rentabilidad adecuada. Eso dependerá del propio cliente.

 

Los inversores profesionales, viven de la bolsa…

Este participante de los mercados, es el único que vive exclusivamente de los rendimientos que obtiene de ellos. Adquiere múltiples nombres en función de su personalidad: inversor, especulador, trader, daytrader, el nombre no importa. Puede hacerlo gracias a sus conocimientos y experiencia, conseguidos durante años de esfuerzo y dedicación. De cometer muchos errores. De sentir en sus carnes las emociones que generan los vaivenes de las cotizaciones, y ser consciente de la amenaza que suponen a la hora de tomar decisiones. Y puede hacerlo gracias a que ha acumulado un capital, que para la mayoría de los mortales es enorme. Es un ser a menudo despreciado, a pesar de su enorme valor y sabiduría. Quizá es porque los charlatanes han convencido a la mayoría, de que los inversores profesionales viven sin trabajar. Quizá porque despiertan las envidias de aquellos esclavizados por sus malas decisiones financieras. Quizá porque entre ellos, suele haber tiburones sin escrúpulos (como en todas la profesiones). Quizá…

 

Algunos inversores no profesionales, también viven de la bolsa…

Recuerda que si disponer del capital necesario fuera el único requisito para poder vivir de las inversiones, todos aquellos a los que les ha tocado la lotería, serían capaces de vivir de su capital, y sin embargo, mira lo que puede ocurrir aquí y aquí. Los inversores no profesionales, que viven de la bolsa, lo hacen gracias a dos cosas: contar en su equipo con buenos profesionales de bolsa y tener el control emocional suficiente para hacerles caso cuando las cosas se ponen difíciles.

 

¿Cuál es la manera en la pretendes tú, vivir de la bolsa?