Los tipos de interés son un factor crítico en la actividad económica, y por ello debemos vigilarlos de cerca.

Un inversor que tiene un capital para invertir, necesita considerar el binomio rentabilidad – riesgo para tomar decisiones. Cuando invertimos en bolsa, estamos asumiendo un riesgo en forma de volatilidad que no es pequeño, y en los mercados, absolutamente todo, es relativo. Por tanto, nadie querría invertir en bolsa, arriesgándose a perder, si la rentabilidad fuera la misma que un activo, que en teoría tiene menor riesgo, como un plazo fijo.

riesgo-tipos-interesAhora bien, dicho lo anterior, eso no significa que en todas las circunstancias un plazo fijo tenga menos riesgo que invertir en bolsa. Un caso particular sería, por ejemplo, una situación de hiperinflación en el que el dinero, pierde valor con la misma velocidad que un F1 da la vuelta a la pista. En este caso, las acciones que representen la propiedad de empresas, cuyos activos conservarían su valor en esas circunstancias (por ejemplo inmobiliarias patrimoniales), serían menos arriesgadas, que tener dinero contante y sonante. Y esto, se vería reflejado en un ascenso meteórico en sus cotizaciones, ya que nadie querría tener un dinero que al día siguiente, no valdrá nada.

Otra cosa, es que lo “normal” sea que un plazo fijo tenga menos riesgo que invertir en acciones. En este caso, “normal” significa que la situación más probable es que sea así, no que esas condiciones estén escritas como leyes inmutables del universo, en alguna parte.

Los tipos de interés tienen estos efectos, entre otros:

  • Facilitan o dificultan que las personas y empresas tomen prestado, por lo que influyen en el ritmo de consumo e inversión que hay en la economía en forma de nuevos créditos.
  • Los gastos financieros son un gasto para los que ya están endeudados, y si suben suben los gastos empresariales (menos beneficios) y las cuotas de las hipotecas son más altas (menos consumo). Y esto tiene efectos en la economía en forma de menor rentabilidad en los negocios, quiebras de proyectos que no cubren los costes de financiación, etc. A mayor endeudamiento, mayor efecto tienen las variaciones de tipos en los beneficios de la empresa.
  • Modifican las preferencias de los inversores, cuando son muy altos en términos reales (después vemos que significa esto) incentivan la inversión en renta fija en general, cuando son negativos en términos reales, incentivan la inversión en otro tipo de activos.

La lista de efectos podría ser interminable. Pero lo que nos interesa básicamente es controlar varias cosas.

Cómo deberíamos analizar los tipos de interés.

  • En primer lugar debemos ver la tasa nominal anual que podemos conseguir como inversores. Supongamos que es del 2%.
  • En segundo lugar debemos mirar la tasa de inflación (velocidad a la que se deprecia nuestro capital) y ver si es superior al tipo de interés, entonces tenemos ganancias en términos reales invirtiendo en renta fija, pero si es inferior seguimos perdiendo capacidad adquisitiva. Esto es lo que significa “tipo de interés real”, y es una métrica importantísima a tener en cuenta como inversores.
  • En tercer lugar debemos ver qué tendencias están teniendo ambas variables:
    • ¿El tipo de interés está subiendo o bajando?
    • ¿La inflación está subiendo o bajando?
  • En cuarto lugar debemos vigilar el estado del ciclo económico en el que se encuentra la economía, si está creciendo, estancándose, deprimiéndose porque esto nos da una pequeña visión de la dirección que puede tomar el riesgo que estamos asumiendo.
  • En quinto lugar hay que tener en cuenta las “primas de riesgo” de los distintos activos de renta fija, y ver su tendencia. Si están subiendo o están moderándose. La prima de riesgo refleja la probabilidad de insolvencia o falta de liquidez del emisor, no es lo mismo prestarle dinero a una multinacional saneada (muchos activos y muchos ingresos), que a un autónomo sin propiedades. Esto se refleja en los tipos de interés, que ambos pueden conseguir en el mercado, cuando van a pedir prestado.

Si los tipos están subiendo sin parar, las empresas tendrán más difícil encontrar proyectos rentables (que los beneficios superen el coste de financiarlos) lo que mermará su capacidad de crecimiento.

Los inversores preferirán invertir en renta fija si la inflación es inferior al tipo de interés, por lo que la demanda de acciones, se verá mermada .

Al mismo tiempo, se incrementan los costes empresariales vía gastos financieros, lo que a futuro implica menos beneficios (y cotizaciones más bajas)

Los efectos de todo esto no son inmediatos, suelen tardar de 6 a 12 meses, pero al final se verán reflejados en la bolsa.

Mi consejo es que para aprender a invertir en renta variable, primero aprendas a invertir  en renta fija. 

Si tienes 9 minutos de tiempo, te recomiendo que veas este vídeo.