La navidad es un buen momento para reflexionar sobre todos los aspectos de nuestras vidas. Son esas fechas llenas de tradición, amor y también…comercio. Momentos para pasar con la familia y amigos. Momentos en los que disfrutar de la compañía de aquellos que más queremos.

En estos días es frecuente que nos olvidemos de todo lo “profesional” y nos centremos en lo “personal”. Sin embargo, me gustaría hacerte reflexionar sobre tus inversiones, porque tus inversiones son algo muy personal. Para ello me apoyaré en la novela “Cuento De Navidad” de Dickens, que a buen seguro tendremos la ocasión de visualizar en la programación navideña de todas las cadenas de tv y en más de una versión.

“Cuento De Navidad” en clave financiera.

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El fantasma de las navidades pasadas. El dinero malgastado.

Me gustaría que recordaras todos aquellos momentos en los que pensaste “no es más que dinero” y tiraste un buen montón a la basura. Lo normal es que fuera de una manera indirecta:

  • Ese caro capricho que está acumulando polvo en el garaje, en forma de bicicleta estática, mesa de ping – pong, la moto que nunca usas, el reloj que te da miedo ponerte por si te lo roban…
  • Esas compras compulsivas que hiciste en el supermercado porque entraste hambriento y sin lista de la compra, que nada aportaban a tu salud y bienestar: donuts, chicles, caramelos, etc.
  • Esos regalos que acaban siendo un “pongo” para el que los recibe, que acaba pensando… ¿y esto dónde lo pongo?.
  • Seguro que tienes tu propia lista…

Ahora quisiera que reflexionaras sobre la frase “no es más que dinero”. Y sustituyas “dinero” por “mi vida”. “No es más que mi vida”, ya no suena tan bien ¿verdad?. El dinero es aquello por lo que has sacrificado una gran parte de tu vida pasada. Es aquello por lo que has pasado noches sin dormir, aquello por lo que te perdiste la función del colegio de tu hijo, es aquello por lo que trabajas en algo que no te gusta, es aquello que hace que soportes la presión de tu empresa o a un jefe gilipollas. El dinero es tu vida en forma material, si lo malgastas es como si estuvieras malgastando tu vida. Así que no vuelvas a decir, no es más que dinero, porque en realidad estás diciendo no es más que mi vida.

Plantéate unos buenos objetivos de ahorro, porque utilizar parte de tu vida en tener más vida en el futuro, es mejor que malgastar tu vida pasada en chorradas que nada te aportan.

El fantasma de las navidades presentes. Tu capacidad de ahorro.

El fantasma de las navidades presentes es tu capacidad de ahorro. Si tus gastos son iguales a tus ingresos, o peor aún tus gastos están por encima de tus ingresos (como le ocurre al Estado Español en estos momentos) tendrás que vértelas con el fantasma de las navidades presentes.

El colmo de la ignorancia financiera es si estás utilizando la tarjeta de crédito, endeudándote para pagar en cómodas mensualidades los excesos navideños, en lugar de haber sido previsor y haber apartado un poquito cada mes para hacer frente a estos gastos. No me digas que no puedes: si puedes pagar la tarjeta con un 15% de intereses, podrías haber ahorrado lo necesario.

Si no puedes, tampoco puedes pagar la tarjeta. Hay que ser coherente, nuestros antepasados habrían sustituido el consumismo por creatividad.

¿Qué estás haciendo para incrementar tu capacidad de ahorro?.

El fantasma de las navidades futuras. La carencia de un programa de inversión.

Quizás seas de los no han ahorrado, de los que no ahorran o de los que aún habiendo sido previsores y ahorradores dejan que sus ahorros se consuman en una cuenta bancaria vía inflación…pues siento advertirte que tendrás que vértelas con el fantasma de las navidades futuras.

Si eres de los que están confiados en que Papá Estado resolverá siempre tus problemas: que te dará una pensión digna a la hora de jubilarte, que amortiguará el drama del desempleo con un subsidio, que te dará una subvención si ocurre un imprevisto grave, estás dejando las riendas de tu futuro a un jinete muy mal preparado. A un jinete que está llevando la calesa sin preocuparse de si se ha aflojado un tornillo, sin sustituir la madera dañada por la intemperie, sin engrasar los cojinetes de las ruedas. Yo no confiaría mi futuro a un jinete así. ¿Lo estás haciendo tú?

Preparar un programa de inversiones que garantice nuestro bienestar futuro, preparar un programa de ahorro que nos sirva para los imprevistos, es vivir con inteligencia y evitar que aparezca el fantasma de las navidades futuras.

Espero que estas navidades disfrutes en familia, lo pases en grande con tus amigos, y también reflexiones sobre tu futuro financiero. Hay toda una legión de fantasmas esperando aparecer en tu vida en cualquier momento.

¡¡ FELIZ NAVIDAD !!