Invertir sin una estrategia es como hacer un viaje, a un lugar lejano, sin un mapa o un gps.

En el camino nos encontraremos con un millar de encrucijadas, que sólo podríamos superar con un mapa, un gps o un “lugareño” que nos indique el camino correcto. Además, no nos valdría con un mapa cualquiera: visitar Alemania  con un mapa de Canadá, de poco nos iba a servir. Necesitamos un mapa adecuado.

Cuando invertimos también tenemos que ir con un mapa, y el mapa adecuado para invertir es una estrategia de inversión idónea para llegar a nuestro destino.

Estrategias De Inversión¿Qué estrategias de inversión son las mejores?

  • ¿Es mejor invertir en bolsa, en renta fija, en depósitos, en oro, en materias primas…?
  • ¿Es mejor concentrar la cartera o diversificarla?
  • ¿Es mejor la inversión directa en acciones o los fondos de inversión? ¿Mejor un ETF?
  • ¿Es mejor la inversión en valor (value investing) o la inversión en crecimiento (growth)?
  • ¿Es mejor invertir en BlueChips o en Chicharros?
  • ¿Es mejor invertir en USA, en Europa, en Mercados Emergentes?
  • ¿Es mejor el análisis fundamental o el análisis técnico?
  • ¿Es mejor ser un contrarian o un seguidor de tendencias?
  • ¿Es mejor comprar bajo y vender alto? ¿O comprar alto y vender más alto?
  • ¿Es mejor usar sistemas automáticos o un método discrecional?
  • ¿Es mejor el daytrading , el swing trading o la inversión a largo?

La cacofonía que generan todos estos términos, al inversor que empieza a interesarse por los métodos y estrategias de inversión, no es baladí. 

Al cabo de poco tiempo, el aspirante a maestro de la inversión financiera, curioso y ávido de conocimientos empieza a encontrar por internet todo tipo de información al respecto y acaba con un “cacao mental” del que es difícil salir.

Las mejores estrategias de inversión son aquellas diseñadas específicamente para un inversor concreto.

Esta frase parece de perogrullo, pero no lo es en absoluto. Es la clave para tener éxito.

Si el inversor no tiene los conocimientos adecuados para diseñar una estrategia idónea, debería dirigirse a un asesor financiero profesional (algo muy diferente de un vendedor con fuertes objetivos de un banco, caja o similar). Pero buscar un asesor financiero profesional no es nada fácil: distinguir el grano de la paja es una ardua tarea. Sin embargo,  es la opción que más del 90%  de los ahorradores/inversores debería tomar en primer lugar. Por el contrario, hay algún estudio que concluye que casi el 90%  de los españoles van a asesorarse a su banco. Yo he trabajado en banca durante doce años, y podría decirte la clase de asesoramiento que encontrarás allí. Espero que tengas suerte si esa es tu elección.  Primero tendrías que encontrar a un empleado bien formado en estos temas (muy pocos). Y segundo, ese empleado tendría que tener una fuerza de voluntad inquebrantable, porque las políticas comerciales de los bancos apenas dejan margen de maniobra a un empleado para que asesore correctamente a sus clientes: El banco dice lo que hay que vender cada mes, y eso es lo que te van a ofrecer en la mayoría de los casos.

Pero no estás leyendo este artículo para que te diga que busques asesoramiento, lo estás leyendo porque estás buscando información sobre estrategias de inversión.

Para desarrollar una estrategia adecuada hay que tener en cuenta tres cosas básicas:

  • El objetivo (destino del viaje) que persigue el inversor.
  • La situación de partida.
  • La psicología y perfil de riesgo del propio inversor.

Pasos previos para elegir entre las mejores estrategias de inversión.

El objetivo perseguido por el inversor.

Supongamos que el inversor tiene un objetivo muy ambicioso: La independencia financiera.

No es lo mismo invertir para alcanzar la independencia financiera (conseguir un capital del que poder vivir) que invertir una vez hemos alcanzado la independencia financiera (que el capital que tenemos nos genere unas rentas).

En el primer caso tenemos que utilizar una estrategia de inversión cuyo objetivo sea el crecimiento de nuestro capital, mientras que en el segundo caso tendremos que seleccionar una estrategia de inversión más centrada en generar ingresos.

Definir claramente el objetivo es un paso previo fundamental.

La situación de partida.

Una vez hemos seleccionado un objetivo y lo hemos detallado muy bien, tenemos que dar el siguiente paso: ¿cuál es nuestra situación de partida?.

No es lo mismo querer alcanzar la independencia financiera partiendo de un capital de cero, en cuyo caso tenemos que seleccionar una estrategia que se beneficie de un ahorro periódico. Que partir de un capital considerable, de digamos por ejemplo, cien mil euros.

Tampoco es lo mismo una estrategia que implique operar todos los días (algo imposible de realizar por un particular que trabaje), que una estrategia que necesite ser ajustada cada pocas semanas o meses. La situación personal del inversor es un elemento muy importante a considerar.

La psicología del inversor y su perfil de riesgo.

Una vez definidos objetivo y situación de partida, tenemos que analizar la psicología del inversor y su perfil de riesgo.

Una estrategia que tenga altas probabilidades de generar pérdidas (aunque sean temporales) de por ejemplo el 50% del capital, no es adecuada para todo el mundo: tenemos que asegurarnos que seleccionamos entre las estrategias de inversión  a nuestra disposición, las que sean más adecuadas a nuestra tolerancia a las pérdidas. Para evitar abandonar la estrategia en el momento más inoportuno.

Clasificación de las estrategias de inversión.

Incluso clasificar las distintas estrategias es bastante complicado, dada la gran variedad que tenemos.

De entre todas ellas, a mí la que más me gusta es clasificar las estrategias en función del objetivo perseguido.

En función del tipo de objetivo perseguido.

  • Estrategias cuyo fin es mantener el poder de compra del ahorro.
  • Estrategias cuyo fin es el crecimiento del capital.
  • Estrategias cuyo objetivo es la generación de una renta.

Pero podemos elaborar otras clasificaciones.

En función del límite temporal para alcanzar el objetivo.

  • Estrategias de corto plazo
  • Estrategias de medio plazo
  • Estrategias de largo plazo.

En función del riesgo asumido con la estrategia.

  • Estrategias de bajo riesgo.
  • Estrategias de riesgo moderado.
  • Estrategias de alto riesgo.

Como ves, tenemos un puzzle tridimensional que resolver, y hace falta un trabajo previo muy intenso para no equivocarnos en la selección adecuada. Este trabajo es ineludible y no realizarlo nos llevará a seleccionar una estrategia inadecuada, mal diseñada,  y que acabará fallando por no haber prestado atención a los detalles.

Una vez hayas definido muy bien tus objetivos, tu situación personal y tu perfil psicológico/tolerancia al riesgo, el caos comenzará a disminuir y empezarás a ver la luz y a tener éxito con tus inversiones.