especular-es-moral-2Analicemos si especular, es moral.

Voy a contarte una historia:

Érase una vez…

…un cerrajero muy trabajador. Este cerrajero se dedicaba, al igual que otros cerrajeros, a realizar trabajos para sus clientes: rejas para ventanas, cercas para fincas, barandillas metálicas, etc. Su principal materia prima era el hierro, al cual aplicaba las técnicas de su oficio, usando herramientas ideadas para facilitar el trabajo.

El mercado estaba equilibrado.

Usando su trabajo y saber, transformaba las varillas de hierro que le servía su proveedor, una fundición cercana,  en algo de mucha mayor utilidad para la sociedad. La sociedad en la que vivía, tenía una estructura demográfica determinada que hacía que hubiera una demanda constante, de los trabajos que él realizaba. El sector al que se dedicaba, daba trabajo a otros dos cerrajeros más. En total eran tres personas, las que se dedicaban a éste tipo de trabajos.

El negocio era rentable, aunque no demasiado. Lo suficiente para vivir y poder reponer las herramientas de la empresa, que se iban estropeando.

Las necesidades de la sociedad cambian.

Poco a poco, las personas más jóvenes de la sociedad fueron creciendo e independizándose. Compraban casas nuevas, fincas para cultivo, etc. Como cada vez más personas llegaban a la edad de independizarse (la estructura demográfica de la población era en forma de pirámide), los servicios de cerrajería se hicieron más necesarios.

Debido a que el trabajo se acumulaba en el taller de nuestro amigo, las personas tenían que hacer cola para conseguir sus pedidos. Algunas de estas personas, para conseguir que el trabajo se lo hicieran antes, empezaron a ofrecerle más dinero al cerrajero por sus servicios. Los precios de las rejas terminadas empezaron a subir y la empresa de nuestro amigo, era más y más rentable.

Nuestro buen cerrajero, viendo los beneficios que estaba obteniendo, empezó a ahorrar el dinero que no necesitaba. Mientras, los precios que conseguía por su trabajo, seguían subiendo. 

Al principio, el cerrajero pensaba que era un pico de actividad y que luego las cosas volverían a su cauce. Ya le había pasado en otras ocasiones. Era el mejor cerrajero de la ciudad y todos preferían sus rejas. Pero no sabía muy bien por qué, había aumentado mucho la demanda de sus servicios. Poco a poco los plazos de entrega tuvo que ir aumentándolos.

Progresivamente todos los cerrajeros comenzaron a tener más trabajo, y le pedían más y más varillas de hierro a la fundición.

La demanda llega a la fundición.

La fundición empezó a tener el mismo problema que los cerrajeros: el trabajo se le acumulabaEl precio de las varillas comenzó a subir, por razones parecidas a las que subió, el precio de las rejas terminadas. Sin embargo, la fundición no podía aumentar su capacidad de producción porque la inversión necesaria era muy grande. No tenían el dinero necesario.

Nuestro buen cerrajero, viendo que el precio subía, decidió coger todos los ahorros que tenía y hacer un gran pedido de varillas, para que le salieran más baratas, lo cual aumentó aún más la demanda de varillas de hierro. (¿Estaba especulando?).

Los precios de las rejas seguían subiendo, y los beneficios empezaron a acumularse. Nuestro cerrajero comenzó a contratar más personal para poder aumentar su capacidad, y más varillas para mantenerlas en el almacén con dos propósitos: asegurarse que siempre tenía varillas disponibles y protegerse en la medida de lo posible de la subida de precios. Se producía, en parte, un círculo autoalimentado. Una parte de la demanda de varillas de hierro era la que se usaba directamente para los pedidos de los clientes, y otra parte de esa demanda era motivada para aumentar las varillas en el almacén (para evitar los retrasos de la fundición y evitar la subida de precios) (¿Estaban especulando?).

Un especulador detecta una oportunidad.

En la ciudad había un especulador profesional (éste seguro que sí, estaba especulando). A lo largo de su vida había acumulado un gran capital. El especulador analizaba continuamente los datos de la sociedad, sus sectores económicos, los beneficios de las empresas,  etc. Trabajaba muchísimo, y no entendía muy bien por qué, todos le acusaban de beneficiarse a costa de los demás, sin trabajar. Sentía que su trabajo era muy importante, pero los demás no opinaban los mismo.  Analizando la evolución que estaban teniendo los negocios,  se percató de que las empresas de cerrajería estaban obteniendo buenos beneficios, y también las fundiciones. 

La fundición, que cotizaba en bolsa, finalmente decidió aumentar sus instalaciones, por lo que necesitaba una enorme cantidad de dinero que no tenía. También precisaría unos terrenos en los que construir sus nuevas instalaciones y los permisos necesarios. Su gestor era muy conservador y prefería no pedir dinero a los bancos. Para acometer la inversión, realizó una ampliación de capital, a la que acudió nuestro vilipendiado especulador profesional.

Los negocios marchaban bien para todos y todos ganaban dinero. 

La fundición fue al ayuntamiento a pedir los permisos oportunos. El concejal le aconsejó unos terrenos que podrían recalificar como zona industrial para que pudiera construir sus nuevas instalaciones. No sin antes haber avisado a su amigo, el especulador corrupto, que compró los terrenos primero, a cambio de una suculenta aportación al partido.  

A la fundición le costó más de lo que hubiera sido justo comprar los terrenos, pero aún así, siguió adelante con la operación, pues no tenía más remedio. Al fin y al cabo, la demanda era tan alta que si los precios de las varillas de hierro, subían un poco más, debido a unos costes más altos, no se notaría mucho.

Cuando la fundición pudo servir más varillas de hierro, los precios se estabilizaron.

Otras personas de la ciudad, viendo que algunos cerrajeros se estaban comprando coches de lujo, cenaban en restaurantes caros, y se mudaban a casas mejores, decidieron que la cerrajería era un buen negocio y se crearon más empresas de cerrajería. Con el aumento de la oferta (más empresas de cerrajería) , ya no había tantas colas y los precios se siguieron manteniendo durante un tiempo.

Los cerrajeros siguieron pidiendo más y más varillas, y la fundición más hierro. Pronto, la mina, empezó a estar a tope de trabajo y el precio del hierro se disparó, provocando una nueva oleada de subidas de precios en toda la cadena.

El especulador profesional, detectó la oportunidad y rápidamente compró acciones de la empresa de minería. Cuando ésta tuvo que acometer nuevas inversiones, para ampliar su capacidad de extracción de mineral de hierro, fue el dinero del especulador el que financió esa ampliación de la producción. Como no era suficiente, la empresa de minería también pidió un préstamo al banco. El banco, pudo prestarle el dinero a la minera, gracias a los ahorros de muchas personas a las que le pagaba unos intereses a cambio.(¿Estaban los ahorradores especulando?) Éstos también recibían una parte, de los beneficios que generaba la minería. Aunque no eran conscientes que sus beneficios, provenían de la misma fuente, que los beneficios del especulador, aunque de manera indirecta.

Todos estaban contentos…excepto los clientes que compraban rejas, que se quejaban de lo caras que eran. Demandando al gobierno que hiciera algo al respecto. “¡Deberían regularlo!” , gritaban. Los políticos, interesados sólo en conseguir más votos,  le echaban la culpa de la subida de precios a la especulación.

La situación problemática fomenta la innovación.

Finalmente, los precios llegaron a un punto tan alto, que la gente empezó a poner rejas de un nuevo material plástico ultra-resistente, más económico. Esta nueva empresa, era una start-up que pronto empezó a necesitar dinero para ampliar la producción. Dinero que salió del capital de nuestro especulador, que detectando el cambio del mercado, decidió vender sus acciones de la minera y la fundición, y comprar acciones de la nueva empresa. Las acciones que vendió nuestro especulador, las compraron personas que, o bien no sabían lo que hacían, o bien sabían más que nuestro especulador, respecto al negocio de minería y fundición.

¿Qué has aprendido de éste relato?

¿Es moral especular?

¿Aporta algo la especulación a la sociedad?

Cuestiones para reflexionar:

  • 1.- A menudo el buen especulador es objeto de críticas, de aquellos que no conocen en profundidad los mecanismos de funcionamiento de los mercados. ¿Conoces tú estos mecanismos?
  • 2.- Existe una especulación inmoral, es decir, corrompida, que se produce especialmente en sectores regulados. Más corrompida, cuánto más regulado está el sector. (¿No era esta regulación, lo que una parte de la sociedad (la más numerosa) le pedía a los políticos para  el sector de rejas, al ver cuánto subían los precios?).
  • 3.- ¿Podría haber tenido la sociedad lo que necesitaba (más rejas) si el especulador profesional no hubiera destinado su capital a las empresas que lo necesitaban?
  • 4.- ¿Crees que éste especulador profesional ha hecho un bien o un mal a la sociedad?
  • 5.- ¿Y el especulador corrupto?¿Ha hecho un bien o un mal?
  • 6.- ¿Podría haber obtenido beneficios el especulador profesional, si otros, libremente, no le hubieran comprado sus acciones?
  • 7.- ¿Podría haber tenido la sociedad, una innovación tecnológica, de no haberse producido todos estos acontecimientos?

Recuerda esto: En una sociedad libre, lo que no aporta nada…desaparece. Lo que es necesario, aparece por innovación.

¿Qué opinas de todo esto?